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Silvia e Ignacio Marcos presentaron su libro sobre la historia de Uribelarrea

Más de 300 amigos y vecinos de distintas localidades participaron en la presentación de "Uribelarrea, un pueblo de puertas abiertas", un lujoso texto que aborda el desarrollo del poblado.

Más de trescientas personas participaron de la presentación del libro Uribelarrea, un pueblo de puertas abiertas, de Silvia Adriana Gorostidi e Ignacio Marcos, que se realizó el sábado 15 de diciembre en la Sociedad de Fomento de Uribelarrea, en el marco de los festejos por el 117º aniversario de la localidad.

Se trata de una lujosa y cuidada edición en papel ilustración con más de 200 fotografías.

Dio la bienvenida al evento Eduardo Labari, quien leyó adhesiones, entre ellas la de Aniceto Uribelarrea, constante colaborador con las actividades del poblado.

Luego el editor del libro, José María Marcos, se refirió a la obra y dialogó con los autores.

MANO A MANO
En su introducción, José María citó una frase de Ray Bradbury, reproducida en el prólogo: "Todos sabemos cómo se forma un pueblo, necesidad a necesidad, hasta que de pronto el corazón se pone en marcha y hace circular a la gente rumbo a su destino".

"Esta frase –continuó José María– es muy apropiada para hablar del libro. En él se relata justamente cómo la comunidad dio sus primeros pasos a fines del siglo diecinueve y logró avanzar hacia la concreción de sus obras. A través de sus páginas uno puede repasar cuál fue el proyecto de Miguel Nemesio de Uribelarrea, cómo fueron los comienzos del poblado, la llegada de los servicios básicos, la lucha de sus entidades y otros tópicos que recrean la vida pública de la Colonia".

José María: -¿Qué los motivo a escribir este libro?
Ignacio:
-He sido uno de los últimos inmigrantes españoles que llegaron a esta bendita tierra a mediados del siglo veinte. Desembarqué el 16 de julio de 1949, Día de la Virgen del Carmen. Buscábamos trabajo, un mundo de paz, después de las peripecias de la guerra, y en este bendito pueblo encontramos trabajo, paz y bienestar. En Argentina nos abrieron las puertas a todos los que veníamos del otro lado del charco. En 1952 vine a Uribelarrea por un trabajo del ferrocarril, yo trabajaba en la empresa Roca. Debía reparar el embarcadero de la estación, y me encontré con un pueblo maravilloso, que me recibió bien y empecé a frecuentar sus bailes y la sociedad. Fue así que tuve la posibilidad de formar un hermoso hogar.

Desde mi llegada a Uribelarrea noté que había un vacío en la historia. Era muy poco lo que los vecinos sabían de Miguel Nemesio de Uribelarrea, la fundación de la Colonia, y me llamó la atención, porque en España es muy común que cada pueblo tenga su historia.Entonces me propuse hacer algo. En 1958 comencé a frecuentar las instituciones del pueblo, entre ellas la Sociedad de Fomento, la Cooperadora de la Escuela nº 4, el Colegio María Auxiliadora y, finalmente, la Junta Parroquial, donde se hallaba la mayoría de los documentos sobre la creación del pueblo, a los cuales tuve acceso, y poco a poco comencé a nutrirme de la historia local.Hoy ya es común en el pueblo que se le hagan homenajes al fundador Miguel Nemesio de Uribelarrea, pero antes no se hacía.

En 1971 nos propusimos crear el monumento a Uribelarrea, que hoy se halla en la plaza Centenario, frente a la calle Don Bosco. Después de ello, aunque faltaban 19 años para los cien años del pueblo, comenzamos a charlar con Eduardo Labari, Nélida Garmendia y Silvia, entre otros vecinos, sobre los festejos de ese aniversario. Llegada la fecha, con el apoyo de todas las instituciones, programamos un año de actividades, que se inició en diciembre 1989 y finalizó en diciembre de 1990 al cumplirse los 100 años el 18 de diciembre. Los festejos fueron un éxito, y el broche de oro fue la publicación de "Uribelarrea un pueblo con historia", un folleto que escribimos con Eduardo Labari.

Después, con Silvia, seguimos recopilando datos y haciendo nuevas reseñas, para distintos ámbitos, lo que nos dio la posibilidad de hacer una nueva publicación, que retomó la posta de aquella primera modesta publicación, haciendo una ampliación e incorporando los datos que van de 1990 al 2007.

Silvia: -Para este proceso fue muy importante el apoyo de Lucio García Ledesma, que nos llevó a Geodesia y nos apuntaló en los primeros pasos de la reconstrucción de la historia. Otro puntal fue el arquitecto Carlos Moreno, que nos enseñó a revalorizar el patrimonio que tenemos.

José María: -Haciendo un repaso de lo analizado, ¿qué deben saber las nuevas generaciones sobre Miguel Nemesio de Uribelarrea, el fundador del poblado?
Ignacio:
-Don Miguel ha sido una persona de alta cultura que dio todo el pueblo, a pesar de su gran poder económico y de ser dueño de miles de hectáreas. A raíz de las emigraciones europeas de fines del siglo diecinueve, fundó la Colonia Agrícola Uribelarrea y creó tres escuelas porque creía en el valor de la educación como motor de cambio. En este marco nació por ejemplo la Escuela Agrotécnica para formar a los jóvenes.

Aparte hay que remarcar un detalle que pocos conocen: cuando Miguel Nemesio de Uribelarrea murió en 1905 no tenía dinero para pagar el entierro y lo pagaron los salesianos. Eso da la pauta de que se desprendió de todo por el bien del pueblo.

EN FAMILIA
La presentación de "Uribelarrea, un pueblo de puertas abiertas" se dio en un clima cálido, ameno y familiar.

Concluido el diálogo con los autores, Ignacio dedicó más de una hora a firmar ejemplares a pedido de los numerosos vecinos y amigos de Uribelarrea, Cañuelas y Buenos Aires que se acercaron al evento, mientras los miembros de la Sociedad de Fomento repartían empanadas, bebidas y pastelitos.

Como cierre, Silvia destacó que todas las bibliotecas del distrito que lo soliciten recibirán sin cargo un ejemplar para difundir entre sus lectores.

INFOCAÑUELAS

 

 

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