| LITERATURA

Raúl Valobra

Licenciado en periodismo y escritor, nacido en Cañuelas el 5 de octubre del año 1965.

Escribió y recitó poesía desde muy joven. Participó de "Juntos" la primera antología poética de la ciudad.

En 1986 ganó el primer premio del Certamen Nacional "Estudiantina 86" de la ciudad de Mar del Plata.

En el año 1991 publicó, gracias al Rotaract Club, su único poemario: "Mis pobladores de la Noche y el Silencio".

En 1998 obtuvo el segundo premio en el certamen literario de San Miguel.

Participó y obtuvo una mención especial en una antología de la literatura actual latinoamericana, del grupo editor Sur.

En el año 2005 obtuvo el primer premio del certamen provincial de Cañuelas a la provincia.



EL GRITO DE LAS LÁGRIMAS

La intolerable ceremonia
del silencio
se expande por la tarde.
Mordazas con veneno
se posan en las palabras.
La voz
se desvanece
en un ritual que calla
hasta el grito de las lágrimas.
Las manos cavan afanosas
en el territorio de la poesía
y penetran cavidades
ocultas
infinitas.
Ansían desprenderse
del obstinado sabor
de la agonía
adherido al tacto.

La espera es un infierno
que desanda sus motivos
hacia las primeras sombras de la noche.

Es la intolerable
ceremonia del silencio
que captura el eje del tiempo
y rota su vacío
contagioso
perdurable
hasta posarse en la boca.

Me sumerjo en el espacio
de esta tarde diáfana
con tu nombre ardiendo
en los labios.
Sin que llegues a saberlo.

Habito el sinsabor de la soledad
y reparo sueños heridos de nostalgias
con el néctar poético del alma.

La historia se consagra
en secreto
ausente de misericordia
urgida de acontecimientos.

La vida se convierte en una sustancia espesa
que recorre el interior de los sucesos
para desembocar su magia
en el abismo irreversible del ocaso.

Yo espero... murmurando palabras
condenadas al silencio.
Espero... para gritar tu nombre
cuando caiga el sol y decidas el regreso.

25/02/04




A ese sueño -que mantenemos intacto- de volver a ser como cuando niños, de recuperar la porción del tiempo y el espacio con sus antiguas formas, y más que nada a rescatar de la memoria a los habitantes de las vivencias. Gracias a todos por haber estado en mi camino, (por estar), por transcurrir en un territorio de necesidad incanjeable, porque merced al encuentro y a ustedes soy alguien que anda por la vida tras el inflexible intento de ser feliz.

ALGUNA VEZ

Alguna vez
yo volveré sobre mis huellas
a recobrar el sol y las estrellas,
a pisar el barro de la niñez,
a conquistar por los baldíos
los antiguos territorios,
a las furtivas guaridas
a refundar los imperios poseídos.

Alguna vez
yo volveré hasta mis calles
-torso desnudo pies descalzos-
hijo del viento y la lluvia
cuando fecundan tempestades
en las primaveras de octubre,
desprejuiciado atorrante
vagabundo incansable,
a recuperar las ilusiones
que no alcé en mi equipaje.

Alguna vez
yo volveré a inundarme de campos,
a recobrar mis raíces,
a la inocencia genuina
de los días de infancia,
a las frutas robadas en el estío
a la imborrable fragancia
de madreselvas y glicinas.
A la puerta de su casa
si es que supo esperarme.

Alguna vez
yo volveré a mis viejos amigos
-por mandato de la memoria
que conservo intacta y emblemática-
al embrujo de mis primeros libros
al fuego sagrado de la lucha
que templó mi sangre, mi carácter.
A su puerta -que nunca olvido-
si es que pudo esperarme.

29/04/98

INFOCAÑUELAS.

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