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Picadas y cerveza casera en Uribelarrea

Este sábado inaugura un bodegón especializado en vinos, cerveza artesanal y picadas con productos regionales.

Estantes con latas de galletitas Canale, sifones de vidrios multicolores, radios a galena, cortadoras de fiambre a manija y cuadros de Gardel ambientan "La Uribeña", un nuevo emprendimiento gastronómico de Uribelarrea que abrirá sus puertas este sábado en la esquina de Crotto y María Auxiliadora, sobre la calle que conduce a la escuela salesiana Don Bosco.

El lugar es muy fácil de identificar. En la puerta generalmente descansa un colorido camión de soda con fileteados bien porteños.

Enrique Rey, el dueño del emprendimiento, pertenece a la tercera generación de una familia de soderos oriunda de Lomas del Mirador. Hace cinco años se instaló en Uribelarrea y a tono con el crecimiento turístico del pueblo decidió cambiar de rubro y dedicarse a fabricar vinos y cerveza en forma artesanal.

Desde mayo viene reciclando una típica casona de ladrillos asentados en barro. El mismo Enrique se encargó de ambientarla; armó los estantes y diseñó la fábrica.

La casa ofrecerá picadas de quesos y fiambres de la zona (mayoritariamente de Pueblo Escondido y Don Bosco) más algunos productos caseros como matambres y aceitunas rellenas con anchoas, almendras o morrón. También se servirán snacks y algún postre rústico, como queso con miel de caña.

La especialidad de la casa serán la cerveza casera "La Uribeña" y el vino "El Siestero".

Enrique lleva más de quince años elaborando vinos. En el verano pasado adquirió dos mil kilos de uva con los que fabricó los primeros mil litros que ya completaron el proceso de maduración.

Lo elaboró en tres varietales: Malbec + Cavernet; Bonarda + Criolla Catamarqueña; y Bonarda + Criolla + Pedro Ximénez. En los próximos meses piensa adquirir 8 mil kilos de uva para multiplicar el stock.

Su otra especialidad es la cerveza, que en este caso será elaborada a la vista. El local cuenta con una pared vidriada para que los clientes puedan ver todo el proceso de fabricación.

Cuando el bodegón esté funcionando a pleno la idea de Enrique es elaborar unas 100 botellas diarias para abastecer cómodamente a los visitantes del fin de semana.

La Uribeña se venderá en cuatro medidas: 330 cc, medio litro, 650 y un litro, todas con gasificación natural.

"En estos meses, mientras trabajaba en el armado del local, solían venir 300 ó 400 personas los domingos, pensando que estaba abierto. Eso es una buena señal. Cuando hice las primeras 120 botellas de cerveza, empecé a vender para probar y en dos horas vendí la mitad. Los mismos clientes volvieron a la semana siguiente. Parece que el producto gusta mucho", se entusiasma Rey, que ya tiene todo listo para la apertura de este sábado.

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