| LITERATURA

Daniel Roncoli

Periodista, actor y escritor de vasta trayectoria en "El Gráfico" y otros medios nacionales.

Publicó una trilogía dedicada a personajes y situaciones vinculadas al fútbol.

Primero fue "Instrucciones para embellecer el domingo" (Ediciones del Jilguero, 2006), un compendio de cuentos, relatos, poemas, semblanzas y acuarelas, con prólogo de Víctor Hugo Morales y Alejandro Apo y epílogo de Jorge Valdando, quien escribió: "En la literatura de Daniel Roncoli prosa y poesía elevan el fútbol a su condición de ceremonia colosal y plebeya (...) Es un homenaje al juego simple y bello. Es un nuevo y enriquecedor intento argentino de jugar al fútbol por otros medios".

A principios de 2007 apareció "Resaca de potrero" y en noviembre del mismo año "Canilleras en el alma", con prólogo de Roberto Fontanarrosa.
 


 

A VECES TENGO SUEÑOS DE PRIMERA

 

A veces tengo sueños de Primera:
como anoche, perdonáme el egoísmo.
Después de tanto empate cero a cero, de tanto deseo bostezado...
Imaginé en tus nalgas el arco de Chacarita.
Sé que no es romántica la imagen: ¿pero qué es el orgasmo para un hombre?
¿No es acaso un gol entre las sábanas?
No siempre es el de Diego a los ingleses,
nosotros tenemos que yugarla.
A veces la empujamos en la línea. Otra apuramos el remate.
¿No te pasó que la pelota va pifiada?
Las menos gambeteamos hasta el referí.
Cuando pasa el mundo se termina,
queremos que la carta ganadora vuelva al mazo,
¿Y si la tiro por la ventana? "¿querés que te pida un remís?"
Sólo el amor pone esa cultura del despojo en calma.
Encima no lo grito por si se despiertan los vecinos.
Amarga realidad de héroe cotidiano.
No sé si esta vez te diste cuenta... no me puse la piel para abrazarte:
ya que la pieza estaba a oscuras me coloqué la camiseta de Temperley.
No sé si es que me la firmaron los muchachos
o que es habitada por los duendes de Biondi y Alejo Escos.
De celeste, con esa pilcha, me sentí Brad Pitt volando en palomita
y te hice mujer por sobre todas las cuestiones.
Reíste y trepidaste, conociste el paraíso
y me llenaste el oído de fantasías chanchas.
Me juraste que el éxtasis nace debajo de mi ombligo
y tendida entre mis brazos, te dormiste.
Para mí, que he jugado en canchas del ascenso,
nadar sobre tu cuerpo es arribar a Wembley...
No quise imaginar con qué soñabas
y empecé la vuelta olímpica alrededor de la cama.
Subí a la mesa de luz y el velador se hizo trofeo,
que levantó todo lo que el cable quiso.
Sudado, alegre, emocionado
fui al baño a retratar mi cara de domingo.
Caminando como Armstrong en el aire
regresé a mi cancha acolchonada,
y me recosté sacudiendo sueños oxidados...
No quiero vislumbrar más estadios polvorientos,
partidos hacha y tiza con clubes proletarios.
No sé si te lo dije, es que a tu lado,
a veces me permito tener sueños de Primera.
¿Será por eso que te quiero tanto?

De: Instrucciones para embellecer el domingo.

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