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Asalto en un almacén de Vicente Casares

Tres hombres armados ingresaron en El Siempre Viva. Se llevaron dinero de la recaudación y dos vehículos. Los propietarios aseguran que la vigilancia policial disminuyó en los últimos tiempos.

El ex Siempre Viva, sobre la call Brown.

Viernes 29 de septiembre alrededor de las 21 hs. Bruno Bur y su esposa Alejandra se preparaban para cerrar el Almacén Rural (ex Siempre Viva) que manejan desde hace poco más de un año. En el lugar también se encontraban la empleada y un amigo de los comerciantes. De pronto irrumpieron tres hombres armados que los obligaron a dirigirse a la parte posterior del salón, donde los tiraron al piso y los inmovilizaron con precintos.

En menos de diez minutos los delincuentes lograron dominar a las víctimas con amenazas pero sin violencia física, como si se tratara de verdaderos "profesionales". 

Se llevaron dinero, algunos elementos de oro, cartones de cigarrillos, teléfonos móviles, la camioneta de Bur (una VW Amarok patente POJ 559 modelo 2016 de color gris oscuro) y el vehículo de su amigo (un VW Tiguan de color gris plata). Al día de hoy ninguno de estos rodados apareció.

Actuaron tres cacos en el interior del local y un cuarto en el exterior haciendo de campana. Las víctimas no alcanzaron a ver en qué vehículo se movilizaban, aunque se espera que la cámara ubicada en la colectora pueda aportar alguna pista de interés para la investigación.

"Además de los bienes materiales nos robaron nuestra tranquilidad. Este pueblo hace tiempo dejó de ser tranquilo. Hay mil razones, una de las más importantes es la ausencia del Estado... empezando por iluminación, y terminando con la ausencia policial, no porque la policía no quiera auxiliar a las víctimas, sino porque no se invierte en patrulleros, ni en ambulancias ni en personal policial para esta zona" lamentó Bur, quien vive desde hace unos siete años en cercanías del almacén y es testigo de cómo fue menguando la presencia de los patrulleros en la vía pública.

En febrero de 2013 el mismo comercio fue asaltado cuando estaba a cargo del anterior propietario, Sergio Avila. En esa oportunidad dos hombres armados lo redujeron y le dispararon. Las balas, que pasaron a centímetros de su cuerpo, aún se encuentran incrustadas en el histórico almacén fundado por Longhitano a principios del siglo pasado y declarado de interés cultural por el municipio.

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